espectaculos/GAEL GARCIA BERNAL EN LA CUMBRE

"¿Santo o pecador?… Es lo mismo"

Gael García Bernal en entrevista con la BBC.

Gael García Bernal es uno de los actores latinoamericanos más destacados del momento.

Una cosa que nos llama la atención es tu presencia aquí en Londres, donde tú estudiaste. ¿Qué significa para ti Londres?

Me da mucho orgullo poder volver a Londres y esta vez trabajar de manera profesional. Quizás ése era el reto por el que quería hacer esta obra de teatro. Quizás es la única razón por la que quería venir a trabajar acá. Tenía ganas de volver al lugar donde me formé.

Has estado en televisión, cine y teatro. A veces las exigencias técnicas son un poco diferentes. ¿Cuáles son las técnicas? ¿Cómo circulas tú entre estos ambientes?

Es raro porque la dinámica es la misma: tienes que estar en el presente, estar activo, escuchar, utilizar todo lo que el día, la noche o la semana te han dado, como para llegar y purgarlo, quizás, en una historia ficticia. Contar la historia. Divertirte.

Gael García Bernal en "Bodas de Sangre"

El actor mexicano se instaló temporalmente en Londres para actuar en "Bodas de Sangre".

Lo que cambia, quizás, es la inmediatez. En el teatro el presente te está comiendo. También te otorga una libertad muy bella, porque te pertenece a ti.

El cine es totalmente distinto en el contacto inmediato. Te administras más. Cuentas la historia como en un experimento. Hay cosas que no están dichas hasta el momento de hacer las tomas.

En el cine tienes que estar más en contacto con la "otra realidad", la de a qué horas hay que comer, a qué horas hay que hacer lo otro… Como que es una administración del tiempo distinta.

Aunque tú naciste en un ambiente propicio para la actuación, ¿de qué manera fuiste recibiendo la fama?

Es que eso es una consecuencia de algo que está muy fuera de mi control.

Cuando empezamos a hacer estas películas, jamás pensamos que las íbamos a acabar. Como suele ser el cine en cualquier parte de Latinoamérica, a veces las películas no se acaban. Y cuando lo hacen, a veces no tienen el siguiente paso, que es la comercialización. Jamás pensamos que estas películas se iban a ver si las acabábamos.

Y de repente la película (Amores Perros) es seleccionada en Cannes. El día que ganó, nuestras vidas cambiaron. De pronto no sólo teníamos ofertas de trabajo, sino que teníamos que comprarnos una agenda cada quien para guardar teléfonos y apuntar nuestras actividades del día a día.

Cuando empezamos a hacer estas películas, jamás pensamos que las íbamos a acabar (…) Y de repente "Amores Perros" es seleccionada en Cannes. El día que ganó, nuestras vidas cambiaron.

Yo tuve que trabajar para hacer dinero, también, porque no había ganado nada y tenía unas deudas enormes de la escuela aquí en Londres.

Así fue como se fueron dando las cosas. Es totalmente accidentado, quizás, pero a la vez te reafirma constantemente, pues estas películas las hacemos con un cachito de pan, con hígado, con riñón…

¿Hay algo que te disguste de dar entrevistas y de tener otro ritmo de vida?

Pues uno se harta de hablar de sí mismo, la verdad. Hay días en que hay muy pocas cosas que contar.

Te cansas de hablar. Digo: uno quiere ser actor para no tener que confrontarse consigo mismo. Y si la confrontación con uno mismo llega, es privada. Entonces el explicar por qué uno hace las cosas, es tramposo.

¿Qué espiritualidad te rodea? ¿De qué manera te relacionas espiritualmente con la vida? ¿Hay alguna influencia en especial que te inspire a seguir?

No, no hay nada en específico.

¿Tú te consideras un artista comprometido?

A ver, no sé. Mi respuesta es que…La espiritualidad es…¿pues qué? Tengo opinión al respecto, pero no tengo ninguna certeza.

¿Cuál es tu opinión?

¡No!, por eso es que no la digo. Porque no estoy seguro. Tengo opiniones, claro. Uno vive su espiritualidad día a día. Y cada día muta.

Gael García Bernal en "Bodas de Sangre"
Uno quiere ser actor para no tener que confrontarse consigo mismo. Y si la confrontación con uno mismo llega, es privada. Entonces el explicar por qué uno hace las cosas, es tramposo.

Uno es muy permeable. Me gusta la idea ser agnóstico, de creérmela toda, de creer en todo. Y a la vez ser cínico. Pero todo depende de que me venga bien en ese momento. O le venga bien a alguien más.

Te hemos visto haciendo papeles de pecadores y santos, así en extremo. ¿Consideras que corres el riesgo de ser estereotipado?

En lo más mínimo. Creo que los seres humanos, para empezar, no nos merecemos autodenominarnos y ponernos en un nicho en el que tenemos que cumplir con ciertas expectativas.

Creo que además siendo joven tienes la oportunidad de abandonar todo e irte a conocer.

Para uno, como actor latinoamericano, es bastante absurdo eso de concentrarse en la idea de que "no quiero que piensen que puedo nada más hacer este tipo de personaje".

No tenemos una industria como para que la gente piense que uno sólo puede hacer tal tipo de personaje.

Al contrario: sí, hay que hacer de todo, pero si estás siendo fiel y honesto ante tus necesidades, qué importa que hagas lo que hagas. Además santo o pecador es lo mismo, ¿no? Todos lo somos.

Hay una entrevista en la que dices que vas haciendo un "surfing" en la vida. ¿Tú haces surf?

Sí. Soy malísimo, pero me gusta.

Estás en el cine, estás como actor…¿Quisieras irte a "surfear" por otro lado? ¿O hay otros terrenos en los que "surfeas" pero no lo sabemos?

Yo quería ser actor porque veía que los actores no trabajaban tanto, y eso me daba mucha alegría, la verdad. Quizás porque mi papá -que es actor- se pasaba dos meses desempleado. Como niño lo disfrutas mucho.

Pero es que también yo quería ser actor porque veía que los actores no trabajaban tanto, y eso me daba mucha alegría, la verdad.

Quizás porque mi papá -que es actor- se pasaba dos meses desempleado. Como niño lo disfrutas mucho. Yo lo disfrutaba muchísimo, de que "qué onda papá, ya ponte a trabajar".

Pero se podían hacer cosas. Creo que la actuación te permite eso también. Puedo estudiar otras cosas, puedo seguir aprendiendo, viajando y tener responsabilidades que son intrínsecas para el ser humano, como participar dentro de mi comunidad, de la comunidad global. Ser congruente conmigo mismo, y al hacerlo otorgar un poco de vuelta lo que la Tierra te ha dado.

La prensa británica, por lo menos, ha manejado tu imagen como la de un "sex symbol". ¿Qué te parece?

Es muy raro, porque te sorprende mucho ver que hay gente que le tiembla la mano cuando te conoce. Siendo cínico, sí, se siente raro. Te da mucha risa.

Pero por otro lado se siente bonito. Y se agradece. Y uno no se la cree, porque uno sabe que eso viene por mil filtros, porque uno también es público y sé que hay actores y actrices a las que me pongo muy nervioso al conocer.

¿Tienes una anécdota de algo inesperado, de una sorpresa que te dio la vida?

Uy, hay tantas. Por ejemplo, "Diarios de motocicleta" nos otorgó un rango de estas posibilidades. El conocer a Alberto Granado, estar con él. El poder darle un regalo de vuelta y él otorgarnos un legado muy inteligente de una experiencia. Él y Ernesto Guevara… De poder hacer este experimento antropológico: visitar los lugares en que estuvieron 50 años después. Y nosotros ver las diferencias. Es de los experimentos más bellos a los que me han invitado y me siento muy afortunado.

En Cannes estaba una cantidad de gente; un contingente gigantesco, imágenes de la película (Diarios de motocicleta), la música, soldados y todo el mundo… Y él en ese momento, Alberto Granado, me dice: "Me da miedo despertar de este sueño y verme a mí mismo vendiendo condones en Córdoba

Un momento que resume esto fue allá en Cannes. Estábamos en la alfombra roja. Además decidimos caminar y allí estábamos. Alberto estaba fascinado, pues además era una "estrella de rock".

Vamos subiendo por las escaleras y todas las mujeres gritaban "Alberto, Alberto". Empieza la función. Todo el teatro lo recibe de pie con una ovación larga, larga. Él saluda contento; no entiende nada en francés… Se sienta, empieza la función y se duerme. Se duerme como una hora -tenía un "jet lag" tremendo, pues acababa de llegar de Cuba-, y despertó con los aplausos.

Fuimos a saludar. Había mucha gente llorando después de la película. Yo estaba muy emocionado también. De alguna manera nos "tiramos al aire" todos, metafóricamente. Nos abrazamos todos.

Cuando salimos, estaba una cantidad de gente; un contingente gigantesco, imágenes de la película (Diarios de motocicleta), la música, soldados y todo el mundo… Y él en ese momento, Alberto Granado, me dice: "Me da miedo despertar de este sueño y verme a mí mismo vendiendo condones en Córdoba".

Ése era el destino al que antes de haber hecho este viaje con Ernesto estaba… Él tenía una farmacia en Córdoba. Y se vio a sí mismo, que si no hubiera pasado eso no hubiera estado ahí. Era como que el final del viaje, de alguna manera.

¿Y cuál es el futuro de Gael?

No sé. Hay una falta de certeza impresionante en torno a lo que voy a hacer. Y me gusta la idea de no saber qué hacer. Pero hay cosas que hay que afrontar, que es el presente. Entre ellas es trabajar mucho para que la situación social y cultural cambie en Latinoamérica. Pero ése no es el futuro. Es el presente.

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